Recuerda que un día fuiste niño, que en un momento de tu vida fuiste un ser muy pequeño que necesitó la protección de un adulto para poder sobrevivir, que sin este cuidado nunca hubieras podido desarrollarte como ser humano, aunque al final haya dado este resultado.
Este momento te fue concedido por la misma suerte que yo no he tenido, gracias a la fuerza de tu propio destino.
Aun así, he conseguido llegar más alto que tú, mucho antes de que empezaras ha intentar vaciar nuestras vidas.
Gracias al legado matrimonial que nos dejaste, hemos vivido de una forma muy lejana al amor o al cariño, pero esto sólo se convirtió en un ataque constante, que nos ha preparado para una vida llena de incesantes esquivos al dolor y soledad.
Pero no es hora de lamentarse. Al final este tipo de constantes nos ha dado una visión diferente.
En mi caso, por otro lado, he podido disfrutar de las enseñanzas de algunas personas, que han sido todo lo bueno que puedo tener.
Obligado al desamor y desprecio en mi cuna infantil, no sabía que después de eso llegaría a poder apreciar en dimensiones infinitas, cualquier atención o cariño brindado por estas personas que aun siguen ahí.
Supongo que todo esto no puedes entenderlo porque es un idioma que sale del corazón, y tu de corazones no entiendes.
Ha sido duro todo este camino, me ha costado mucho entenderme y conocerme fuera de este cartel imaginario, que colocaste en la boca de tu legado gracias a tus pasos devastadores.
Pero quizás crees que de algo malo no puede salir nada bueno o que inyectar dolor sólo puede proyectar dolor.
Nunca podrás devolverme todo el amor que he recibido por tu vacío.
Petra Rau - Ilustraciones
Hace 2 días
