Es difícil alejarse de ti, cuando todavía no he podido acercarme lo suficiente como para poder hacerlo.
Con el ancla en el puerto de todas mis escapadas, sin tú saberlo, me has acompañado durante todo el viaje, has estado en todas mis cabezadas y no has salido del vagón, excepto cuando miraba por la ventana.
Este cambio que permanece para que todo siga igual duele. Reticente a este cambio resignarme no es precisamente la palabra, yo quiero más.
Esto de preocuparme por ti, no es lo mío, si no es para cuidarte, esto de padecer de agujas de reloj tampoco y claro está que prevenir no es vivir.
Cuando de repente tú, porque luego yo, porque no puede quedar en nosotros…
Todo estos ratitos porqué no pueden convertirse en momentos, porqué en vez de colocarle miedo a la felicidad, no le ponemos un poco de tranquilidad, porque la necedad va un paso por delante de ti y zancadillea los míos.
Todavía sigues conmigo aunque estés un poco mas lejos, te conservo de la misma forma y en el mismo lugar, serás mi refugio en soledad aunque en forma de recuerdo.
Pero, por favor, no vuelvas a tenerle miedo al miedo.
Scott Listfield - Ilustraciones
Hace 1 día

es bonito este texto. lo del vagón y todo eso.
ResponderSuprimirsupongo que sabrán apreciarlo.