Cuando yo mismo me doy la espalda, vigilo entusiasmado mi cordón umbilical, arrastrándolo hasta dar otra vez con mi soledad.
Dejando sonar mi guitarra dentro de mi voz en off, donde mi imaginación no tiene límite, y me hallo solo en felicidad, embadurnado en mis recuerdos favoritos.
Donde mis lágrimas no hierven a fuego lento, calmado, con todo mi cariño para mi solo, visito…
Donde el negro de mi corazón no tiene ese sucio nombre, donde los caminos se cruzan en sonrisa.
Donde la hora no aparece en la esquina inferior derecha, me siento vivo.
Donde estabas cuando te busque, por que me has abandonado y me obligas ha hacerme mayor.
Mis galones se van en boca de piratas hacia otros continentes que quería explorar contigo.
He mudado mi piel para sentirte, para que aunque nuevas tus manos me hagan sentir.
Scott Listfield - Ilustraciones
Hace 1 día

0 Bastardos Ilegítimos:
Publicar un comentario en la entrada