Sólo una llamada bastaba para que el último hilo que quedaba no fuera precipitosamente arrancado del último sentimiento.
No quiso compartir mi soledad en esos momentos en los que el hilo alimentaba junto a la esperanza la posibilidad de hacer crecer de nuevo nuestra fugacidad.
Entonces si, la racionalidad tenía razón, lo único que estaba haciendo era perder el tiempo o esperarlo, pero estas dos posiciones pendían de un hilo, arrancado éste, no hace falta más para saber que es un bonito comienzo.
La puerta que hasta ahora tenía abierta deja de admitir todas estas corrientes de ansiedad que solamente desbarajustaban esta soledad que sigue conmigo pero no contigo.
Vuelvo a ser uno, mi corazón siamés se ha despegado, había pocas probabilidades de que ninguno de los dos saliese afectado o que alguno se hubiera quedado con parte del órgano del otro, pero vuelta a nacer con un corte limpio y sin hilos pendientes yo mismo me coso día a día…
Alex Stevenson Diaz - Arte
Hace 1 día

0 Bastardos Ilegítimos:
Publicar un comentario en la entrada